La vida es como una carrera de obstáculos, corremos y saltamos y seguimos corriendo, pero muchas veces, ese obstáculo es demasiado grande para poder saltarlo a la primera, es entonces cuando debemos pararnos, recapacitar, pensar, tomar impulso y saltar, pero con el convencimiento de que vamos a superar ese obstáculo. Algunos optan por bordearlo otros por pasarlo por debajo, pero el obstáculo lejos de ser “saltado”, se hace más grande por la sencilla razón de que tienes otro en frente más el que no lograste superar. Muchos creen que un obstáculo que no se salte, es insignificante que podremos saltarlo en otra ocasión, errados estamos si pensamos así, es como si en nuestro jardín dejamos que una hierba mala crezca no dándole importancia porque es pequeña, pero esa hierba sigue creciendo y cuando queramos darnos cuenta a invadido todo nuestro bello jardín, es entonces y solo entonces cuando nos ponemos manos a la obra para deshacernos de tan ingrata compañía, mas el esfuerzo es mucho mayor y seguramente no podremos arrancarla con nuestras propias manos y necesitaremos ayudas externas como “pesticidas” lo cual dañaría aun mas a nuestras flores y hierbas buenas. La vida diaria es igual, a cada momento nos encontramos con dificultades que debemos de resolver en ese preciso momento sin más ayuda que nuestras propias “manos” sin dejar pasar el momento, porque es nuestro momento, si dejamos que la dificultad crezca, nos vemos abocados a la desesperación mas profunda y pedir a nuestros mas cercanos esa ayuda que antes seguramente no la necesitaríamos y es entonces cuando la dificultad se convierte en un grave problema, lejos de arrancar la “hierba” mala hacemos que crezcan en nuestro “jardín” una serie de “plantas” no aptas para nuestra “tierra” y que invaden el terreno a nuestras bellas y fragantes flores. No nos tiene que temblar el pulso a la hora de tomar decisiones, hagamos lo que tengamos que hacer en ese preciso instante sin importarte nada más que saltar TU OBSTACULO y luego abramos nuestro paraguas para que la lluvia de críticas no nos moje.
por: juan garcia villaraco sanches montañes




